

Releyendo unos viejos mails, me topé con una filosófica conversación amistosa, en la que se llegó a analizar el paralelismo entre el ajedrez y la vida...
Fue antes de que el famoso libro de Kasparov " Cómo la vida imita al ajedrez" apareciera en todo su esplendor... sino quizá yo no tendría llegado a esta remota conclusión:
La vida no imita al ajedrez (ni viceversa), porque en el ajedrez hay que dar mate al rey, hay que ganar.
Y en la vida, no se sabe bien: quién es el rey, y a quién se tiene que darle mate.
En la vida, EL MATE es una bebida social, muy apreciada en la América Latina..:)
